Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

viernes, 26 de agosto de 2005

No tenemos remedio, hagamos lo que hagamos.

Este verano, durante una tertulia nocturna comenté que existía una formulita que predecía el comportamiento de la población humana. Eso lo había leído en la versión digital del New Scientist, aunque ahora no sepa dónde o cuando la ví. La formulita en cuestión fue diseñada para predecir el comportamiento real de unas partículas subatómicas o algo así, y a alguien se le ocurrió aplicarla por comparación a los humanos, concluyendo que la población humana tiende de forma irremediable a aumentar la brecha entre ricos y pobres. Aquí está la prueba, extraída de la edición de hoy del Estrella Digital:

La ONU advierte que el mundo es más desigual que hace diez años


El estudio se centra, básicamente, en el abismo que existe entre la economía formal y la informal


Montserrat Vendrell/Efe

Naciones Unidas


A pesar del crecimiento sin precedentes y la mejora de las condiciones de vida que han experimentado muchos países del mundo, la brecha entre ricos y pobres ha aumentado en la última década, según denuncia la ONU. En el informe titulado "La Situación Social Mundial del 2005", hecho público ayer, la ONU utiliza este argumento para defender que el crecimiento económico, por sí solo, no es la panacea para solventar los problemas de desarrollo

El estudio se centra en el abismo que existe entre la economía formal y la informal, entre los trabajadores calificados y los que no lo son, así como en el acceso a la salud, la educación y a las oportunidades de participación social, política y económica.

La conclusión que se desprende del informe es que el crecimiento de los ingresos no sólo no es suficiente para evitar el traspaso de la pobreza entre generaciones, sino que puede conducir a la acumulación de la riqueza en unos cuantos.

"El informe puede servir de guía para que se tomen medidas hacia la creación de un mundo más seguro y próspero, en donde la gente pueda disfrutar mejor sus derechos y libertades. Superar la situación de desigualdad es un elemento esencial en este cometido", dijo el secretario general, Kofi Annan, en un comunicado.

El informe expone que, como fruto de la globalización, las desigualdades se han mantenido tanto entre los países como dentro de las economías nacionales, lo que se observa en áreas como el empleo, la seguridad en el trabajo y los salarios.

En muchos países, según apunta, el desempleo sigue siendo muy alto y afecta con mayor intensidad a la población juvenil, por lo que un 47 por ciento del total de los 186 millones de desempleados en el mundo son jóvenes. También se sostiene que un cuarto de la población trabajadora no puede mantener a sus familias por obtener ingresos de tan sólo un dólar al día.

Además, la amplia mayoría de trabajadores pobres pertenecen a la "economía sumergida", que ha crecido debido a la fuerte competitividad global y a los cambios en el mercado laboral.

Las disparidades salariales entre los trabajadores capacitados y los que no lo son han aumentado también en muchos países, y se ve reflejado en una caída del salario mínimo, mientras que los sueldos altos han subido todavía más.

Un ejemplo que presenta es el caso de China y la India que, pese a experimentar un crecimiento económico, las diferencias entre los trabajadores son ahora más elevadas.

Este no es un problema del mundo en desarrollo, sino también de los países industrializados, dado que las diferencias más pronunciadas entre los salarios se producen en EEUU, Reino Unido y Canadá.

El informe sostiene que también existe una enorme desigualdad en el acceso a la salud en muchas zonas, especialmente en los países del África subsahariana y en ciertas partes de Asia. La expectativas de vida entre estos países y los desarrollados son dispares, principalmente debido a factores como el sida, la falta de acceso a vacunas, al cuidado infantil y maternal, así como a la educación.

La violencia es otra de las causas de la desintegración del tejido social y la exclusión, especialmente cuando se trata de luchas políticas para lograr poder, tierras y recursos, según el informe.

También denuncia que a los pueblos indígenas, las personas discapacitadas, los ancianos y a los jóvenes se les impide participar en la toma de decisiones que afectan su bienestar, y la mayoría de las veces se les deniegan sus derechos básicos.

"No vamos a avanzar en la agenda del desarrollo sin abordar los desafíos de la desigualdad dentro y entre países. Con la fecha límite del 2015 para alcanzar los Objetivos del Milenio, es el momento para incorporar la reducción de la desigualdad en nuestras estrategias", manifestó José Antonio Ocampo, subsecretario para Asuntos Políticos y Económicos de la ONU.

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