Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

lunes, 12 de junio de 2006

Looking for something in which to believe...? (2)

Meses más adelante, de vuelta en casa y con la mente todavía enfocada en la "búsqueda" de la iluminación, paseando por el centro de Londres, Rham encontró por casualidad un anuncio de Dave Oshana (http://www.enlightenment-now.com/) en una de las muchas librerías que pueblan las bocacalles de cercanas a Shaftesbury Avenue. Aquella tienda de libros antiguos y artilugios varios bien pudiera haber inspirado a la autora de Harry Potter cuando describía las tiendas del callejón mágico en Londres (wasn’t it "Diagon Alley"?) en uno de sus libros. Al parecer el tal Dave Oshana era uno de esos afortunados que viven en un estado casi permanente de "iluminación", y que se dedicaba a dar charlas sobre el tema. La fuerza de su método se basaba sobre todo en que te prometía conseguir la "iluminación" de una forma rápida y fácil. Evidentemente, aquello hizo que Rham fuera al evento anunciado para conocer de cerca al iluminado.
Era por la noche. Saliendo de la estación de Leicester Square y confrontando el bullicio habitual de la zona en un sábado por la noche, Rham llegó a la calleja de la librería, silenciosa y más oscura que el resto de las calles. Parecía que la calma emanaba de aquel lugar. Se adentró, en la tienda y un hombre en la entrada le indicó que la "reunión" tenía lugar en los sótanos de la misma. El ambiente estaba muy tranquilo y relajado, unas quince personas allí reunidas (no había espacio para más) de las cuales apenas se oía algún susurro. Le pidieron siete libras por atender a la "reunión". Pasó un buen rato antes de que Dave hiciera acto de aparición, y la charla se prolongó por un par de horas, al cabo de las cuales, se indicó a los asistentes que aquellos interesados en "experimentar" la iluminación de la mano de Dave podrían hacerlo viniendo al día siguiente a un local cercano a eso del mediodía, en ayunas, con una botella de agua, y con £35 para pagar la sesión. Al escuchar el precio, Rham decidió que aquello no era lo que buscaba, y se fue. "La felicidad no debería tener ningún precio", pensó durante el camino de vuelta a casa.
(continuará...)

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