Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

domingo, 9 de julio de 2006

Surrealismo

8/7/06, por la mañana...

“Bernardo, sube por favor”. Idoia me llama.“Qué pasa que ya estás de parto o qué, tía?”. Estaba abajo, ya ni recuerdo lo que estaba haciendo. Había soltado mucosidad al ir al baño. Además tiene contracciones regulares. “Tía, tú estás de parto. Anda, prepárate y nos vamos al hospital”... Llamo al fisioterapeuta y cancelo la cita que tenía hoy a las 9 para lo del hombro.

Por el camino, imágenes absurdas se nos cruzan por la calle: el anuncio gigante de “Mission to London” del Dr Morris Cerullo (vaya nombrecito, si este tipo intentase predicar en España lo iba a tener crudo!!) Me sorprendo al pensar que todavía existan “predicadores” de este tipo. Y peor aún, gente que les sigan!!. Al poco se nos pone delante un autobús, uno de eso típicos “double-deckers” rojos que tanto abundan por estos lares. El anuncio de la parte trasera indica “Foster a smile”, con la foto de un recién nacido como parte de una campaña para la adopción de niños. “Has visto?”, le digo a Idoia. “Dentro de poco vas a tener uno como ese”.

No estaba de parto. La despachan de vuelta a casa ya que ni siquiera está dilatada. “Cuando las contracciones sean más regulares y frecuentes que venga”, nos dicen en el hospital. “O si rompe aguas también, por supesto!”.

La sempervivum está floreciendo. Tardan unos cinco años en florecer, y hoy parece que por fín veremos abrirse las flores. Parece que ha esperado hasta el nacimiento del bebé

Nos vamos a comprar algo de leche y zumo. Más que nada para hacer tiempo, ya que realmente no lo necesitamos. De vuelta a casa, la puerta del coche me da un calambre con lo que la mano me sale disparada y el hombro derecho me hace ver las estrellas otra vez. Aquella caída “escalando” de hace más de dos meses la voy a recordar por el resto de mis días. "Me cagüen laputamierda....!!!!, coñiiioo!!!!". El dolor no lo aguanto, pero intento contenerme. Al fin y al cabo, no soy yo el que lo va a pasar realmente mal hoy...

La suegra nos recibe con una noticia: se ha roto la puta lavadora!!. De todos los días del año, hoy tenía que ser!!. “En lugar de venir con el pan debajo del brazo, ya podría venir el niño con una lavadora”. Idoia se ríe de buena gana con mis comentarios. "Al mal tiempo, buena cara", pienso para mis adentros.

Sólo nos queda esperar. “Cual fue tu primer recuerdo?” le pregunta Idoia a su madre. La pregunta seguramente vino de una conversación que tuve recientemente con ella sobre la consciencia. Pensaba que el tema no le iba lo más mínimo, pero veo que algo sí que se le quedó. En el fondo quizás no sea tan “chapa” para ella como me suele decir. O quizás sólo sea la espera y la falta de temas de conversación...

Hemos alquilado la película de “Hable con ella” de Almodóvar, por eso de que están los suegros por aquí y no hablan inglés. Puro surrealismo/ hiperrealismo, como suele ser Almodóvar. Hacia el final de la película, a Idoia las contracciones le vienen ahora cada dos o tres minutos. “Mira tía, prepárate ya y nos vamos al hospital, cohones, que te vas a poner a parir en el sofá!!”, le digo, yo más nervioso que ella. “Déjame ver acabar la película, coño!, que ya no queda nada, tío!, ni que estuvieses pariendo tú!”. No hay nada que hacer frente a su respuesta. Sólo dejarse llevar.
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A las doce menos diez de la noche, Unai decide finalmente salir. “Hola, enano”, le digo. Creo que he sido lo primero que ha visto cuando por fin consiguió abrir su ojo izquierdo...


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