Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Looking for something in which to believe...? (4)

1, 2, 3, y 4:

A Rham no le cabía la menor duda de que algunos de los efectos conseguidos a través de la meditación eran reales. De hecho, pudo comprobar que existían muchos estudios científicos al respecto que parecían demostrar los efectos beneficiosos de dicha práctica. El único problema era la interpretación de los hechos. Como la meditación es un fenómeno que en realidad no se entiende muy bien del todo, Rham entendió y aceptó que existieran muchas personas que por unos motivos u otros creyeran fervientemente en la meditación y que se “inventaran” explicaciones al respecto, del mismo modo que se hace con todo tipo de creencias religiosas. En realidad, muchas de esas explicaciones no eran sino creaciones culturales mantenidas a lo largo de generaciones en algunos casos.

La búsqueda o investigación que Rham había llevado a cabo sobre la meditación le produjo dos efectos muy distintos. El primero, la decepción sufrida al darse cuenta de la explotación económica que se hacía de lo que en principio es una técnica que ayudaría a todo el mundo. Sin embargo, a la vez esa decepción fue una fuente de placer, aquel que obtenemos al descubrir o aprender cosas nuevas. Se dio cuenta de que estaba buscando en el sitio equivocado: antes de indagar en las cuestiones “espirituales”, mejor pasaría el tiempo aprendiendo a conocer el porqué de las cosas, lo que realmente sabemos o hemos averiguado a través de la experiencia colectiva, de la evidencia científica. De esa forma, y a través de autores como Sue Blackmore y Richard Dawkins entre otros, descubrió que realmente su existencia, su conciencia no era más que una mera ilusión resultado del proceso evolutivo natural. Aquellos aspectos “transcendentales” de la meditación tenían su explicación natural, sólo que en su mayoría han sido explotados por los mismos humanos como otro medio para obtener el sustento. Al fin y al cabo, Rham pensaba, los humanos somos especialistas en eso mismo, en explotar nuevos recursos allá donde aparezcan, y la meditación (al igual que otros procesos culturales humanos, como las religiones) no era sino otro “nicho” a explotar.

Llevado por estos razonamientos, Rham llegó a negar abiertamente y sin tapujos la existencia de dios, cosa a la que siempre se había resistido. Ahora estaba libre. Libre para aprender y disfrutar todo lo que la cultura y tecnología humanas le fueran ofreciendo. Libre, pero a la vez atrapado: de alguna forma, el sentir que más allá de la muerte no parece haber mucho (más bien nada) le provocaban cierta desazón...

..., aunque quién sabe, quizás es sólo cuestión de tiempo: nuevas respuestas y nuevos conocimientos no hacen sino abrirnos nuevas puertas y nuevos territorios sin explorar...