Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

viernes, 8 de diciembre de 2006

La puta paella y el tornado de Londres


Ayer fue un día que voy a recordar por mucho tiempo. Nada especial, pero lo voy a recordar.
Empezó con la dichosa idea que tuve de hacer una paellita para la gente de la oficina…, para qué?, para quedar bien con el personal?, o para hacer el gilipollas más bien?!. Este año, como otros desde que paso la mayor parte del tiempo en Thamesport, tampoco voy a ir a la "comida de navidad" que hacen en la oficina, ni tampoco voy a quedar con la gente cuando salgan a cenar a Rochester esta noche. Porqué? Pues por que en el fondo no me encuentro del todo en mi salsa con ellos. No es que me caigan mal ni nada de eso, me llevo más o menos bien con toda la peña, pero creo que me separa una barrera lingüístico/ cultural/ personal insalvable. En el fondo me apetecería salir un día a tomar unas cervezas con todos ellos, en plan relajado, sin pensar en el conducir ni en nada, pero la verdad que el pagar la canguro y pedir a mi mujer que venga sin conocer a nadie para que ella conduzca a la vuelta, cuando en el fondo ni yo mismo estoy seguro de lo que estaría haciendo allí… No, realmente me da pereza. Y es que en el fondo, hay dos cosas que me separan de ellos, y que siempre existirán para mí: la lengua y mi personalidad.
Con la lengua tengo varios problemas: el inglés no es mi lengua materna, sino que la aprendí de adulto. Esto hace que en conversaciones en plan informal en la oficina me pierda, con lo que nunca estoy realmente en el meollo de la cuestión. Tengo que reconocer sin embargo que incluso con el español tampoco es que sea una persona que se distinga por su fluidez, claridad, ingenio y uso amplio e inteligente del vocabulario, sino más bien lo contrario, aunque reconozco que si estuviera en España quizás me sintiera más integrado. Aquí simplemente desconecto y me desentiendo hasta que, de forma remota, mis oídos captan algo del "ruido" de fondo que me llame la atención o me concierna, y entonces me integro… Un poco triste…, y patético a la vez!.
Sin embargo, la lengua no lo es todo. Lo peor es la personalidad. Yo creo que soy la típica persona que, situada en otro tiempo, otras circunstancias, siempre intentaría "escapar" de la muchedumbre, aislarme en mi mundo, y sólo interaccionar con los demás cuando me conviniera. De hecho, uno de mis sueños es el poder conseguir trozo de tierra lo suficientemente grande como para "perderme" en él… Si fuera un cazador-recolector, seguro que en lugar de quedarme con la tribu, me estaría "escapando" constantemente con mi familia en busca de nuevos territorios en los que buscarme el sustento y asentarme. Lo que pasa es que las circunstancias han cambiado, y en el mundo de hoy no hay lugar de escape: todo está ocupado, y vaya a donde vaya me voy a encontrar con gente.
La solución: no hay, tengo que adaptarme o perecer (lo que hacen los otros seres vivos, vamos). Y de ahí viene la historia de la puta paella. En el fondo, como me da cosa no "socializar" más con el resto de la gente de la oficina, pensé que de alguna manera podría "reparar" la situación haciéndoles algo a todos, y que mejor que una paella con chorizo español y chipirones pescados en Getaria. A mí las paellas me suelen salir bastante bien, pero en este caso fue un auténtico desastre. Y no tengo excusas. Ya hice hace algún tiempo el mismo esfuerzo en esta oficina cocinando una simple tortilla de patatas (todavía exóticas para la mayoría de británicos), con similares resultados a los de ayer. Estúpido de mí, no aprendí de mis errores, sino que tropecé de nuevo con ellos. En este caso, volví a usar una sartén tipo "wok" con el fondo dañado en el que se pega todo. El arroz que usé era del tipo para hacer "risotto", es decir, de los que se quedan pastosos a propósito. Por supuesto de lo más inapropiado para esa sartén en particular. Resultado: paella con el arroz poco hecho pero quemado y pastoso. Horrible en otras palabras.
El tiempo acompañó para realzar lo inútil que soy como cocinero: un día con mucho viento, tanto que hizo que no se pudieran descargar contenedores en el puerto, dejándonos con poco para hacer en la oficina, y con mucho tiempo libre como para hacer en condiciones una cosa tan simple como una paella.
- "Next time I will bring everything I need from home before attempting cooking for you", dije intentando buscar una excusa (más bien barata).
- "Everything from home including your wife", respondió Neil…
Por fortuna, el dia tan ventoso trajo un tornado que destrozó algunas casas en Londres, con lo que se desvió en contenido de la conversación por otros caminos más tolerables…"off the hook, pero por los pelos esta vez..." pensé.

3 comentarios:

  1. Oye! que es eso de meter en la misma frase "paella" y "chorizo"? Estás delante de una valenciana de adopción así que tengo autoridad para decirte que la paella no lleva chorizo...

    En otro orden de cosas... cuantísimo tiempo sin saber de ti! me alegra ver que estás vivo y te va todo bien (?)

    un beso!

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  2. que pasó con el tornado..tan fuerte fue la cosa...??? Saludos...esa españa cañí y olé...

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  3. La paella es algo tan sagrado y personal como el gazpacho: cada cual lo hace como quiere, y sólo cuenta que guste a los demás! La mía tiene fama por lo menos en mi casa: mis hijas y pareja se la comen a gusto.
    Lo del tornado fue una pasada, alguien que lo vio directamente dice que fue como la peli del mago de Oz o la de Twister, pero de verdad, aunque duró sólo unos segundos por lo visto. Nosotros, que dormimos en el ático de casa, cualquier día de estos salimos volando por los aires con otro tornadito de esos...

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