Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

domingo, 25 de marzo de 2007

La leyenda de el Ratoncito Pérez


Esta historia es una sobre la que llevaba tiempo pensando en escribir.

Me contradigo con mis propias ideas. Por una parte les digo a mis hijas que lo de dios y la religión no son más que creencias de las personas, y por otra las tengo convencidas de la existencia del ratoncito Pérez y otras criaturitas similares. Eso sí, creo que la explicación que les he dado no les causará ningún "trauma" cuando por fin descubran la verdad sobre quién les deja el regalito después de perder un diente de leche.

La situación empezó con Maria, cuando después de perder el tercer o cuarto diente de leche y de recibir los subsecuentes regalitos junto con las explicaciones paternales habituales, decidió escribir una carta al ratoncito Pérez. Mejor transcribo a continuación la carta y la consiguiente “correspondencia” que se originó. Las “faltillas” de ortografía simplemente reflejan el contenido original de las cartas de María:

Ratoncito Perez,

Yo quiero saber algunas pregunta y porfavor escríbeme otra carta. Estas son mis preguntas,:

¿Donde vives?

¿para que necesitas dientes?

¿Como sabes cuando se me ha caido un diente?

¿A que te pareces?

¿porque no te podemos ver cuando vienes?

¿eres niño o niña?

Un Beso De Maria

Carta del Ratoncito Pérez a Maria, 27/10/2006

Querida Maria

Gracias por tu carta. No te enfades conmigo si no te he escrito antes: normalmente nadie me escribe, y tu carta me ha llegado por sorpresa.

Ahora, te contestaré a tus preguntas.

Vivo en la imaginación de las personas, sobre todo en la de los niños. Por eso siempre sé cuando se os ha caído un diente, y por eso nunca me veis cuando vengo.

Los dientes de leche de los niños son mi alimento, y aunque no me los como, sin ellos yo no existiría.

Aunque me llaman el ratoncito Pérez, también tengo otros nombres como la hada de los dientes o “the tooth fairy” en Inglaterra donde tú vives, “la petite souris” en Francia, o “Topolino” en Italia, y soy diferente para cada persona. En realidad, yo soy como tú me quieras imaginar.

Espero que mi carta responda a tus preguntas, y también espero que te portes bien con tu hermana Ainhoa, ya que dentro de poco voy a ir a verla…

Un beso muy grande para ti y otro para tu hermana.

Lo de los otros caracteres similares al ratoncito Pérez los encontré (por supuesto) buscando sobre el tema en el Internet.

Al recibir la primera carta, María estaba que no cabía dentro de sí misma. Se la enseño a las amigas del colegio y se lo contó a todo el mundo. Al poco la sorprendí escribiendo otra carta como la primera:

Ratoncito Perez,

muchisimas gracias por tu carta. Pero quiero saber otras cosas:

¿Tu como puedes vivir en la imaginación de todos los niños al la vez?

¿Y por donde sacas los regalos para nosotros?

¿Tienes familia?

Y otra cosa, me puedes dar una foto tuya, porque quiero saber como pareces de verdad.

De tu amiga Maria

¡Buff! ¡No me lo podía creer dónde me estaba metiendo! La situación se estaba empezando a complicar, pero obviamente yo no quería descubrirle todavía la verdad de una forma brusca, así que le contesté en nombre del que empezaba a ser el dichoso ratoncito Pérez:

Carta del Ratoncito Pérez a Maria, 30/10/2006

Querida Maria

Veo que eres una niña muy curiosa, y me parece muy bien que quieras saber más cosas. De todas formas, perdona otra vez por tardar tanto en escribirte: no estoy acostumbrado a escribir, sólo a recoger dientes de niños y dejar regalos.

Ahora, te contestaré a tus preguntas.

Primero, creo que también te preguntarás qué cosas pueden vivir en la imaginación de las personas. Son las ideas o los pensamientos. Yo soy solamente eso, una idea, y no vivo en la imaginación de todas las personas, sólo en la mente de aquellos que creen en mí.

Como soy una idea, yo realmente no puedo sacar regalos. Estos regalos los hacen personas por mí, y son un pequeño truco de magia.

Me preguntas también si tengo familia. Creo que se podría decir que sí, si pensamos que otras ideas similares a mí son mis parientes (como el hada de los dientes, Topolino, la petite souris, o incluso los Reyes Magos y Papá Noel). Todos formamos una gran familia de ideas que vivimos en la imaginación de las personas.

En cuanto a una foto mía, me temo que no tengo ninguna, ya que como te dije en la primera carta, yo soy como tú me quieras imaginar.

Un beso muy grande para ti y otro para tu hermana

Tu ratoncito Pérez.

Pensé que esa carta haría ver a María de una forma sutil quién estaba detrás de todo el asunto. Sin embargo me equivoqué. Aparentemente la segunda carta no hizo sino reforzar la idea de que el ratoncito Pérez era de verdad. María estaba encantada de la vida por cartearse con el ratoncito. Incluso era la envidia de algunas de sus amigas, ya que a éstas la “tooth fairy” sólo les traía regalos, pero no respondía a sus cartas...

De todas formas, después de esta última carta pensé que ahí se acabaría el asunto, y por supuesto me equivoqué. Al cabo de un tiempo después de la segunda cartita, María me confesó que estaba preocupada por que el ratoncito Pérez ya no le escribía. Intentando convencerla de que el ratoncito no iba a escribir así porque sí, María me dijo que hacía ya varios días que ella le había escrito la siguiente carta:

Ratoncito Pérez,

gracias por respoder a mis preguntas. Ahora solo quiero preguntar una pregunta mas.

¿Cuando es tu cumpleaños?

Yo no se si me vas a responder a esto pero, yo creo que si.

Tu Amiga Maria

Mi cumpleaños es en 27 de Enero

El descubrimiento requería una acción urgente así que el ratoncito tuvo que estrujarse el cerebro una vez más para encontrar una respuesta satisfactoria a esta chiquilla tan curiosa (que por otra parte me encanta):

Carta del Ratoncito Pérez a Maria, 27/12/2006

Querida Maria

Primero, perdona otra vez por tardar tanto en escribirte: como ya sabes, no estoy acostumbrado a escribir, sólo a recoger dientes de niños y dejar regalos.

Querías saber cuando era mi cumpleaños. La verdad es que no lo sé, ni lo sabe nadie. Yo nací con el primer ser humano, hace ya muchos miles de años, tantos que nadie sabe con seguridad cuando fue.

De todas formas no me importa no tener una fecha de cumpleaños: me basta con saber que tú vas a celebrar pronto el tuyo. ¿Sabes ya lo que tus padres te van a regalar?

Un beso muy grande para ti y otro para tu hermana.

Tu ratoncito Pérez

Pues ese fue el final (hasta hoy día por lo menos) de la correspondencia entre mi hija María y el ratoncito Pérez. La leyenda estaba creada y más que asentada en las mentes de mis hijas. Tanto que hace poco, cuando a Ainhoa se le cayó su primer diente, un descuido de sus padres estuvo a punto de costarle la “vida” al ratoncito de las narices: se nos olvidó dejarle el regalito debajo de su almohada. Me acordé cuando estaba a punto de irme a currar. Como la noche anterior yo me había acostado primero, pensé que quizás mi mujer se habría ocupado del tema. Por si las moscas, subí rápidamente a nuestra habitación y, despertando a mi pareja, le pregunté sobre el ratoncito de Ainhoa. En aquel momento, un grito de queja seguido de un “a mí no me quiere nadie” y un llanto desconsolado se escuchó salir del cuarto de las niñas. No fue necesaria una respuesta de mi pareja. Me lancé hacia abajo a intentar reparar de alguna forma el destrozo emocional de mi hija. Al llegar junto a ella, y por supuesto intentando poner cara de sorpresa e incredulidad, me encontré a Ainhoa en su cama, llorando a moco tendido con un sobrecito en sus manos.

- ¿Pero qué ha pasado Ainhoa?

- (entre sollozos) ¡Que el ratoncito Pérez se ha llevado el diente y no me ha dejado nada!!

En aquel momento vi el dientecillo de leche entre las sábanas de la cama. Se ve que se le había salido del sobrecito de alguna manera y que Ainhoa no se había dado cuenta de ello. Mientras abrazaba a Ainhoa, lo recogí disimuladamente y me lo guardé en un bolsillo. Mi mente trabajaba a toda pastilla para encontrar una salida de aquel atolladero, a la vez que mis palabras intentaban consolar a mi hija.

- No lo entiendo, Ainhoa. Si el diente no está es que el ratoncito se lo ha llevado. Y si se lo ha llevado es que seguro que te ha traído un regalo...

- ¡Pero es que no hay nada papá!¡Ya lo he mirado bien y no hay nada! El ratoncito no me quiere a mí!. ¡A María sí y a mí no!!!

En aquel momento se me ocurrió una idea.

- Ainhoa, estoy seguro que el ratoncito Pérez te ha tenido que traer un regalo, al igual que a María. Lo que pasa es que el ratoncito se porta distinto con cada niño, y aunque a la mayoría de los niños les deja el regalo debajo de la almohada, yo sé de algunos a los que se los ha dejado en otros sitios, así que mejor lo buscas bien y verás cómo lo encuentras, ¿vale?...

Al poco de llegar a la oficina, Ainhoa, feliz de la vida, me llamó al móvil: por lo visto el ratoncito Pérez le había dejado una piedra “preciosa” (que por cierto se asemejaba de forma considerable a un antiguo colgante que mi pareja guardaba desde hacía tiempo...) dentro de uno de los zapatos del colegio...

...Por los pelos esta vez...

lunes, 19 de marzo de 2007

Superheroes de barrio...

Me regalan un cómic de Wolverine por mi cumpleaños (que por supuesto ya me lo he leido), la última película de cine que hemos visto es la del motorista fantasma (Ghost Rider), y, por si fuera poco, no hace mucho he leido que al Capitán América lo han matado!!!

... tío, ¿dónde vas con cuarenta tacos y todavía tonto con los comics?!

Excusa: me dan tema para pensar. Por ejemplo, el de Wolverine que me he leido. Los dibujos son una pasada. Mucho mejores de lo que yo estaba acostumbrado en mi época cuando leia cómics. Sin embargo parece que hay algo que ha cambiado desde entonces. Este nuevo libro me parece de lo más cruento que he visto en mi vida. El Wolverine se pasa casi todo el tiempo destripando tanto a "los buenos" como a "los malos". Sin exagerar, creo que habrá cientos de muertos en dicha historia a consecuencia de las acciones del "superheroe". Eso por una parte. Por otra me espanta de alguna manera el sobre-uso de expresiones con dios (¡dios mío!, ¡no, por dios!, etc, etc). Eso junto con el hecho de que al malo más malo del librito le adjudican la leyenda que de jovencito fue tan listo que incluso llegó a diseñar la ecuación matemática que "finalmente prueba sin lugar a dudas la existencia de dios"(!!!). No sé, no sé, esto me huele a mí a fundamentalismo cristiano norteamericano intentando meter la baza con la idea de dios.

Y el caso es que después, cuando fuimos a ver la del motorista fantasma (que por cierto no es nada del otro mundo, aunque a pesar de eso pasará a formar parte de mi colección...) me di cuenta de que realmente usan-abusan de la idea de dios y su némesis el diablo, como si los autores quisieran asegurarse que de alguna manera se nos empapen bien las ideas dichosas.

En cuanto a la muerte del Capitán América, bueno, eso parece ser un poco más profundo que todo lo anterior. Según El Pais, se lo han cargado poco más o menos porque estaba en contra de la actual ley antiterrorista en EE UU. Después de haber leido el artículo me ha parecido el asunto como alguna estratagema de marketing para promocionar a un personaje "clásico" con vistas a... ¿una película? ¿Quién sabe?!

Anyway, no tengo mucho tiempo hoy en día para desperdiciarlo leyendo cómics, así que a ver cúando estrenan ya la próxima de Spiderman: un par de horitas en el cine y..., ya está, una pequeña dosis de fantasía para desconectar de la realidad...,

...y quizás para aguantarla mejor...