Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

sábado, 13 de octubre de 2007

La educación de los niños (1): las "grammar schools"

Esto de ser padre no es fácil (¿hay algo en esta vida que lo sea?).
¿Alguien nos ha enseñado algo al respecto?. Lo único que yo sé es lo que yo mismo he "aprendido" (¿realmente he llegado a aprender algo?)..., del entorno en el que me he criado, y de las circunstancias en las que se están desarrollando mis hijos. ¿Me convierte eso en un especialista en el tema? Pues no, ya que sólo dispongo de una limitada experiencia y educación para afrontar unas situaciones que nunca antes otras familias humanas han... ¿padecido?, ¿sufrido?, ¿disfrutado?.
No se puede negar el hecho de que la sociedad de hoy en día tiene poco que ver con la que nos rodeaba cuando nos desarrollábamos como individuos (¿los adultos nos hemos desarrollado ya como humanos?, ¿cuándo se pudiera considerar que el ser humano "acaba" su desarrollo?). Entonces, si estamos viviendo en unas circunstancias que tienen poco que ver con las que nosotros mismos nos desarrollamos, ¿en base a qué parámetros podemos juzgar qué es lo "mejor" para nuestros hijos?.
No tenemos garantía alguna que nos indique que aquellas experiencias que nosotros pensamos o creemos que nos hicieron "bien" en nuestra niñez, vayan a causar el mismo efecto en nuestros hijos. Al fin de cuentas, la interpretación de un hecho en concreto en el pasado varía dependiendo del punto de vista: lo que fue bueno para mí pudiera haber sido un auténtico calvario para otra persona.
Por otra parte, ¿cómo definir lo "mejor" para nuestros hijos?. ¿Mejor desde el punto de vista biológico, es decir, la "reproductividad" de la especie? (¿asegurarles un futuro para facilitarles su reproducción, y con ella la transmisión de mis genes?. ¿Quizás desde el punto de vista de la "felicidad" (quiero que mis hijos sean felices...)?. ¿O quizás desde una perspectiva más amplia, como lo mejor para la sociedad humana en su conjunto, algo así como una educación del individuo que favorezca la "igualdad" entre los seres humanos, la "justicia" del sistema social humano, etc, etc?.
Evidentemente, son demasiadas preguntas para una mente tan simple como la mía.
De todas formas, y volviendo un poco al plano terrenal, todo esta comedura de tarro empezó un día en el que mi hija mayor me contó lo que había hecho durante las clases de natación. El colegio al que va tiene un día a la semana de piscina para los niños de su curso (bueno, realmente estas cuestiones empezaron mucho antes, pero creo que el hecho al que me voy a referir hizo que les dedicase un poco más de tiempo en mis pensamientos).
"Es que no hacemos largos, sólo vamos hasta la cuerda y volver..."
???!!!
"No me entero, Maria, ¿qué quieres decir con eso de "hasta la cuerda y volver"?".
"Pues que no hacemos largos, sólo vamos hasta la cuerda y ya está".
Para poner la cosa en perspectiva, debería decir que hace tiempo ya que mis hijas van a clases de natación en la piscina local, con lo que la mayor por lo menos ahora hace bastantes largos como parte de sus clases. No es que su estilo nadando sea perfecto ni mucho menos, pero creo va progresando bastante bien. El caso es que, en las clases de natación del colegio, y según lo que ella me dijo, la mayoría de los niños no saben nadar. Los ejercicios entonces, se adaptan a la necesidad de esa mayoría: a los niños se les hace "nadar" sólo el ancho de la calle en la piscina ("hasta la cuerda"), lo cual para la mayoría es una verdadera hazaña, pero para la minoría más afortunada que ya saben nadar por una razón u otra, es, se mire por donde se mire, una pérdida de tiempo.
Entre el viajecito hasta la piscina, cambiar a los niños en ropa de baño, lecciones, cambiar de nuevo y volver al colegio, le dedican varias horas de su día de clase a una actividad que, para mis hijos en particular (y en relación al tema de aprender a nadar), no sirve para nada, cuando en su lugar podrían estar o bien nadando al nivel que ellas ya practican, o bien dedicando ese tiempo a actividades "académicas" que se entienden como "más propias" de un colegio. En otras palabras, que podrían aprovechar el tiempo mejor, digo yo.
Partiendo de esta situación en particular y extendiéndola a la actividad escolar en general, es donde aparece el tema de las "grammar schools", colegios públicos de lo que por aquí se llama enseñanza secundaria en los que sólo se puede acceder después de pasar unos exámenes (el "eleven plus". En otras palabras, sólo entran "los más listos". Para el resto de los niños, las opciones que quedan son o bien colegios en los que el principal criterio de selección es la proximidad al mismo de la vivienda habitual del niño (los "comprehensive schools"), o bien colegios privados de pago (y muy caros, según tengo entendido), en los que el criterio de selección es, bueno, para el que se los pueda permitir...
Puesto así, los "grammar schools" me parecen la mejor opción. Los chavales más "espabilados" podrán desarrollar más y mejor sus cualidades en lugar de "perder el tiempo" a consecuencia de aquellos no tan afortunados.
Sólo espero que mis hijos tengan una oportunidad para acceder a alguno de los grammar schools de la zona. ¿Para mejor? ¿para peor?...
... yo sólo sé que no sé nada, y que en esta situación prefiero dejarme llevar por el instinto.