Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

viernes, 20 de febrero de 2009

La futura memoria perdida

Acabo de leer en otro blog algo que ya sabía de alguna manera, pero que hasta ahora nunca le había dedicado demasiado tiempo/ pensamiento: la forma más segura de guardar nuestras memorias, como todo el mundo sabe, es… ¡grabándola en piedra! No cabe la menor duda que la información grabada en una piedra puede durar miles de años y seguir siendo útil con simplemente echarle un vistazo. Sin embargo, casi cualquiera de nosotros hoy en día guarda giga bits de información en sus ordenadores: cartas, fotos, música, vídeos, presentaciones, libros, programas, etc, etc. Y raro es el que no haya sufrido una gran pérdida de información como consecuencia de que su ordenador se le haya roto, que los CDs se le hayan rallado, etc, etc. Y eso no parece ser lo peor. Lo peor puede estar por venir. Nadie sabe con certeza cuanto dura un CD, o un DVD, o el contenido del disco duro de un ordenador. Según el artículo ése al que hago referencia (cuyo contenido también lo había visto por alguna que otra parte), los medios digitales no tienen una vida media demasiado larga. Unos pocos de años a lo sumo.

Esto hace que me pregunte lo siguiente: vale que lo que tenemos archivado digitalmente en nuestros hogares esté destinado a una muerte más temprana que tardía, pero ¿qué pasará con todo lo que metemos en la memoria colectiva del Internet? Mi propio blog, por no ir más lejos, hace ya casi cuatro años que lo empecé, y por lo que veo los posts más antiguos siguen por ahí, sin perturbarse por el paso del tiempo… Lo que pasa es que no tengo la más remota idea de dónde está ese "ahí". ¿En un 'internet provider' (que me imagino que será algo así como un disco duro con una capacidad inmensa)? ¿En varios? ¿En varios centenares o miles? El caso es que si después de cuatro años de escribir pensamientos y otras chorradas mías, éstos desaparecieran un día cualquiera, así como así, pues no sé al resto de los bloggers, pero a mí me daría un buen disgusto (por decirlo de una forma fina, vamos). Parece que no tenemos mucho control sobre la información que continuamente vertemos en el Internet. Ni siquiera sabemos el tiempo que durará ahí. O si, por ejemplo, alguien deja de escribir por una temporada (o en el extremo de que se muera), ¿desaparecería su blog? ¿O permanecería para 'siempre' en la memoria colectiva (cualquiera que fuera el significado que le diéramos a ese 'siempre' o a esa 'memoria colectiva')?

Hm…, no sé, no sé, pero yo, por si las moscas, voy a empezar a imprimir tantas fotos como pueda y a guardarlas el los álbumes de fotos que tenemos por casa. Con los vídeos no tengo ni idea lo que podría hacer para asegurar su futuro (¿alguien tiene alguna sugerencia?). Y con el blog…, puff, tampoco sé (lo de grabarlo en una losa de piedra está descartado de momento), ¿quizás imprimirlo como un libro destinado al Cementerio de los Libros Olvidados?

lunes, 2 de febrero de 2009

Hoy paso de ir a trabajar

Hoy, como la mayoría de otros lunes, me he levantado antes de las 6 de la mañana para ir a trabajar. Vestirme, desayunar, salir..., ostras vaya nevada!!. No es que no la esperase, ya que la ya llevan anunciando varios días, sino que jamás he visto tanta nieve en Londres en todo el tiempo que llevo por aquí. La puerta de la entrada de la casa estaba ligeramente cubierta de nieve, el coche, con una cuarte por todos lados: la primera inconveniencia, ¿cómo quito yo ahora la nieve para poder conducir?. Empecé con las manos, sólo para darme cuenta de que con guantes de lana no se puede ir por la vida, sobre todo cuando hay nieve, claro está. Volví enseguida a casa y empecé a notar cómo la nieve me estaba calando ya los zapatos y pantalones (más de una cuarta de profundidad, así no se puede andar muy lejos...). Una vez en casa, cogí una escobilla para poder quitar la nieve del coche, volví al vehículo (más nieve en mis zapatos/ pantalones), y por fín, despejé todos los cristales como para ver algo...
El motor arrancó bien y, de primeras no hubo problema, aparte de algún que otro ligero deslizamiento, hasta que me dirigí cuesta abajo hacia la salida del vecindario y... MIERDA, MIERDA!!! ¡LOS PUTOS FRENOS!!!
Por poco no me la pego contra los otros coches aparcados. Viendo que así no podía ir a ninguna parte en mi coche, decidí volver a casa sólo para darme cuenta que si cuesta abajo sin frenos era difícil, cuesta arriba patinando es una locura.
El coche por lo tanto esta "abandonado" a su suerte a unos 10 minutos andando de casa. Las noticias indican que, aparte del caos circulatorio, no hay transporte público en Londres. El cole de las niñas está cerrado tambien porque no hay sufientes maestros como para atender a todos los niños. Evidentemente no podré ir a trabajar hoy. Y mañana quizás tampoco...
Parece que el mundo se ha parado un poquito para que todos disfrutemos de un día distinto, inesperado, con los nuestros, libres de otras ataduras. ¡Y mañana parece que hay más de lo mismo!!