Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

jueves, 25 de junio de 2009

GRATIS

Quiero que todo sea gratis (¿quién no lo quisiera?). Me estoy malacostumbrando con esto del Internet a tener cosas gratis, cosas por las que antes tenía que pagar (bueno, yo y mucha gente más…).

Desde que tengo 'uso de razón' siempre he intentado conseguir algo pagando el mínimo o nada. Lo más fácil era la música: si conocíamos quién tenía el disco o la cinta de 'cassette', o cuando emitían por radio la canción que queríamos escuchar, simplemente cogías y grababas lo que quisieras en tus cassettes (los 'hi-fi' de 'doble pletina' iban de perilla para dicho cometido). El acumular cientos de cassettes con música para todas las ocasiones se veía como algo 'cool', algo que te daba como cierto prestigio, aparte de definirte en tus estilos o gustos musicales.

Luego están los libros: esos no se podían obtener gratis, como mucho prestados de alguien (y como todo el mundo sabe, 'tonto es el que pide libros prestados, pero más lo es el que los presta'). A lo sumo uno podía fotocopiarlos en parte o en su totalidad, para no tener que pagar un pastón indecente por un libro nuevo. Esto era sobre todo evidente durante mis años de estudiante universitario. Teníamos incluso una tienda de fotocopias ('DonFolio'!) (que por cierto se hizo de oro a costa nuestra) a la que íbamos con libros cogidos de la biblioteca de la facultad para hacer fotocopias. La tiendecita en cuestión incluso tenía un servicio de encuadernación para tus libros fotocopiados, con lo que por una fracción del precio del libro nuevo podías tener una copia excelente con unas pastas incluso mejores que la edición original.

Después vinieron los vídeos, que al igual que con la música, te los tenías que grabar de la tele cuando pusieran esa película que tanto te gustó en el cine, etc., etc.

Con la llegada de los ordenadores todo esto ha cambiado. El acceso a la información se está (por fin) liberalizando. Con el Internet uno puede leer casi cualquier periódico del mundo sin pagar un duro, aunque uno tiene primero que pagar por el ordenador y después por una conexión al Internet, pero aparte de eso, ya está. Las puertas del conocimiento se han abierto para cualquiera que se atreva a atravesar su umbral. En mi caso, primero fue el Emule (extremadamente complejo para una pobre mente desfasada como la mía), con el que con paciencia te puedes conseguir gratis prácticamente cualquier cosa que se pueda 'digitalizar'. Con las películas ya ni te cuento. Desde que descubrimos Cinetube.es podemos disfrutar de películas en español en cualquier momento del año y sin tener que pagar un duro…

La pena es que hay gente que se opone a la liberalización del conocimiento: los que lo producen, evidentemente. Y razones no les faltan, y los entiendo. Pero creo (y sinceramente espero) que no podrán con la inevitable e irresistible marea de personas que piden libre acceso al conocimiento y creatividad de la humanidad.

Para más información, leer este artículo

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