Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

lunes, 3 de mayo de 2010

El paraiso infernal

Por fin llegaron al paraíso. Después de tantas generaciones de soportar terribles hambrunas y enfermedades, de una lucha continua por la supervivencia de la especie, de un camino sin fin aparente que no llevaba a ninguna parte, por fin después de tanto tiempo, les fue concedido el derecho al paraíso, un universo que otrora se antojara como utópico y ahora sin embargo parecía ser real.
Al principio sólo eran unas pocas parejas, nerviosas ante lo desconocido, ante la incertidumbre al contemplar la grandiosidad del nuevo territorio lleno de nuevas oportunidades que se les presentaba ante sus ojos, un mundo de posibilidades en donde prosperar. En aquel mundo ellos tenían toda la comida y el agua que quisieran, suficiente para todos, cualquiera que fuese el número de esos 'todos'. No existía la enfermedad, simplemente uno se moría cuando llegaba al fin natural que su propio organismo le dictaba con la vejez. No hacía ni frío ni calor, el aire que respiraban era fresco y limpio, ni demasiado seco ni demasiado húmedo. No existían otras especies de seres vivos que pudieran ser considerados como una amenaza, ni depredadores, ni competidores, ni nadie a quien temer.
De esa manera, y a medida que esa inquietud inicial se fue convirtiendo en una confianza en el futuro,  los colonos empezaron a prosperar. Y a tener descendencia. Y sus descendientes siguieron disfrutando del paraíso. Y los descendientes de los descendientes también. Y así continuó por un tiempo. Creciendo de una manera que pareciese imparable... Sin embargo, y a pesar de todo, había una pequeña pega: aunque los recursos fueran en principio ilimitados, había uno que no: el espacio  disponible en ese edén no lo era. Era un mundo limitado. La única adversidad del paraíso.
Inicialmente pues, y como era de esperar, la población de los colonos creció rápidamente, duplicándose cada cierto tiempo. Nadie sospechaba lo que se les avecinaba (¿quién lo iba a imaginar?). Poco a poco todos los territorios del mundo fueron siendo ocupados, todas las posibles oportunidades explotadas, todos los rincones habitados. La sociedad que los colonos habían formado desde un principio empezó entonces a experimentar cambios inesperados en su estructura cuando todos los estratos sociales habían sido ocupados, todas las posibilidades de crecer agotadas, cuando simplemente no había más sitio para continuar expandiéndose.
Y ese fue el comienzo. El principio del fin del paraíso.
Algunos de los colonos empezaron por comportarse de una forma extraña, y esos comportamientos 'anomalos' fueron poco a poco extendiéndose entre todos. A los jóvenes se les descuidaba, dejándolos sin la protección habitual de los progenitores, con lo que su cambio hacia la madurez se vio también afectado, transformándose más tarde en adultos 'incapaces' y 'desequilibrados'. Las madres empezaron a volverse agresivas con sus hijos y los padres a desatender la progenie. De hecho, muchas de las futuras madres perdieron el interés en reproducirse, y otro tanto de lo mismo ocurrió con sus colegas masculinos, que en lugar de dedicarse a  las tareas más habituales hasta entonces, como el cortejo y la provisión para la familia en crecimiento, pasaban el tiempo comiendo, bebiendo, durmiendo, 'disfrutando' y, en definitiva, ocupándose de ellos mismos en solitario, en lugar de atender a sus parejas o las 'necesidades' del grupo. De alguna manera, y a pesar de la gran densidad de población que había en el mundo, sus habitantes se habían vuelto más solitarios que nunca antes. Eso sí, todos impecables, bien alimentados, sanos y hermosos..., aunque tristes y paranoicos, obsesionados y maniáticos. Los comportamientos se volvieron más y más errantes y 'absurdos'. La sexualidad también cambió, aumentando el número de individuos exclusivamente homosexuales, mientras que otros se volvían 'pansexuales' o hipersexuales. El abandono de los hijos llegó hasta tal punto que la mortalidad infantil creció a niveles nunca conocidos hasta entonces, lo cual, junto con la carencia de nuevos nacimientos provocó un colapso de la natalidad, y con ella también la sociedad. Algo había cambiado de forma irreversible: el comportamiento de los colonos en esa sociedad superpoblada ya no era el mismo que el de aquellos individuos originales a los que se les entregó el paraíso. Y, a pesar de que el mundo seguía proveyendo para todos, la sociedad colapsó como tal. Con el paso del tiempo, toda la población fue disminuyendo progresívamente hasta que el último superviviente de los colonos, mientras se acicalaba su bello pelaje y mirando de forma paranóica al resto del mundo, murió en su nido.

O por lo menos así cuentan las crónicas que describen el experimento del Sr Calhoun.

2 comentarios:

  1. Opino, después de leer mas detalladamente sobre el experimento de este señor, que si, que es razonable, que era de esperar que ocurriera algo anormal. De echo, lo raro es que no hubiera ocurrido nada. Supongo que lo interesante sería ver lo que ocurre con humanos, pues bueno, lo podemos ver en la actualidad, tenemos muchos ejemplos de anomalias en el comportamiento de los humanos en el presente, aunque sería interesante saber que es anomalia y que no lo es, el mundo esta superpoblado desde hace miles de años.

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  2. El mundo humano aún no está 'superpoblado', o por lo menos al mismo nivel que el que se pudiera describir en los experimentos del Sr Calhoun. Los humanos aún tenemos muchas posibilidades de crecer, de encontrar nuevas posibilidades y ocupar nuevos territorios y 'nichos', incluso dentro de nuestra propia sociedad, con lo que yo creo que aún nos queda un cierto tiempo como para llegar a una situación similar a la expuesta.
    Sin embargo, creo que no se puede negar que, en determinadas situaciones, nuestro comportamiento pareciera como si empezase a cambiar hacia uno más acorde con una sociedad 'superpoblada'.

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