Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

martes, 14 de febrero de 2012

Vamos a votar un poco...

Este año me siento como que debería contribuir al proceso ése que llaman democracia. Tengo suerte ya que me han mandado una cartita de la Junta de Andalucía para que haga mi solicitud de voto para las elecciones autonómicas del 25 de marzo de este año que, por eso de ser un emigrante perpetuo en guirilandia, tendrá que ser por correo.

De todas formas, se me presenta el mismo problema de a quién votar. Como ya dije en su momento en este blog, la elección sobre a qué partido político voy a votar se me hace cuesta arriba, ya que así de primeras no tengo la menor idea de cómo son ni serán los representantes de la afortunada formanción política que se lleve mi voto. ¿Qué hacer entonces? Pues me voy a crear un partido propio. O mejor dicho, voy a hacer una lista de las cosas por las cuales me gustaría votar a un partido para que las promoviese, etc. Y con esa lista, si veo algún partido por ahí que anuncie a los cuatro vientos lo mismo que yo, pues ya sabré a quién votar. Vamos allá:

1. Como primera cosa sería un partido partidario de un gobierno sin monarquía ni cargos públicos similares, de forma que fuera con los reyes y reinas, séquitos y demás personajes que quizás pudieran tener alguna función, no te lo niego, pero que seguramente nunca será en contra de sus propios intereses, que todos somos humanos, y que su mantenimiento nos cuesta a todos (es decir, al Estado). Así que fuera con ellos. Todos los cargos públicos en el gobierno tienen que ser elegidos y reemplazados de forma periódica, que también sabemos que la permanencia en el poder durante un largo tiempo acaba corrompiendo hasta a los más santos...

2. Una vez quitada la primera capa (con el consiguiente ahorro económico que supondría) iría por la segunda: Estado no tiene nada que ver con religión, ¿vale?. No es por nada, a mí me parece muy bien que cada cual quiera creer en lo que más le convenga, pero de ahí que el Estado, que se supone que somos todos, tenga que aportar lo más mínimo para la promoción de creencias sin fundamento alguno me parece un sinsentido total y absoluto. Hala, fuera con los gastos que el gobierno pasa a la iglesia, etc, etc, etc. Otro gran ahorro (¡si sigo así igual acabo con la crisis!)

3. Dinero: vamos a ver, es la mercancía en que todas las demás se miden, y aunque es sólo eso, una mercancía más que permite el intercambio de bienes y servicios de una manera más sencilla que el trueque, resulta que es el Estado (es decir, todos) el último propietario del valor del dinero. Es por eso que las normas que regulan el uso del dinero deben estar hechas para beneficiar al Estado (que repito, somos todos), y no a unos pocos entes privados que acumulan cantidades inconcebibles de dinero a costa de la gran mayoría de la población. Y me refiero principalmente a los bancos. Vamos a ver, yo no soy economista, pero así, a simple vista, cargando de impuestos a los negocios financieros los convertiría en menos lucrativos, se reduciría la especulación, y en principio la gran mayoría de la población saldría ganando. Y aunque bueno, como he dicho antes yo de economía, ni flores, creo que siempre apoyaría un incremento de impuestos a los más ricos, en particular a los banqueros, sobre todo en los tiempos que corren.

4. Educación/ cultura: lo más libre y gratuita posible. El libre flujo de ideas es la fuente de prosperidad y de nuestro futuro como especie. Tenemos ahora una herramienta (el internet) que nos permite acceder a cantidades ingentes de información. Pues bien, habría que quitar todas la barreras posibles que dificulten este acceso. Nuestro futuro depende de ello, no me cabe la menor duda.

5. Por último, hay que reciclar. Todavía no acabo de entender la idea ésa de un desarrollo 'sostenible', ya que o se crece o no se crece (¡ésa es otra cuestión!), pero crecer sin consecuencias o de una forma sostenible me parece un imposible. Por lo tanto, mientras no se nos ocurra otra cosa, yo prohibiría la fabricación de cualquier cosa/ objeto/ producto etc, etc, que no se pueda reciclar completamente. El libre intercambio de ideas nos ayudaría a ingeniárnoslas creando productos sin crear desperdicios.

Pues ahí lo voy a dejar, por el momento. Cinco principios, aunque abiertos a discusión, por supuesto. Ahora a ver si encuentro algún partido que me siga, que es que tengo ganas de votar con sentido de una maldita vez!...