Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

viernes, 1 de junio de 2012

Un Anillo, dos semanas, tres películas…

Dos semanas de chute televisivo me ha costado de mi tiempo libre, a razón de hora/ hora y pico cada día. Dos semanas en las que he vuelto a disfrutar como un enano. Y es que la trilogía del Señor de los Anillos no es para menos.
Fue después de que pusieran una de las tres películas en la tele (y de que me la perdiera), que pensé que ya que tenía la trilogía disponible en casa que me iba a pegar un chute y que me las vería de un tirón. Esto es, todos los días un poquito de tirón (que mis circumstancias no dan para más), en el ‘chill down time’ desde que acabamos de cenar en casa y los enanos se van a la cama, hasta que nosotros nos acostamos. Una gozada. Y a la vez (lo que son las cosas),
he visto las películas desde un punto de vista diferente a como las vi la última vez, lo cual me ha hecho pensar un poquito y de ahí la necesidad de escribir estas lineas.
Viendo el panorama que se describe no he podido evitar sacar ciertas conclusiones a esta trilogía ciertas  similitudes con respecto a la sociedad humana: ¿Quiénes son los malos? Pues está claro, ¿no? Esa muchedumbre de orcos feos, sucios y deformes, de modales asquerosos y costumbres brutales. Hay miles y miles de ellos, de hecho son muchísimos más que ‘los buenos’. Además, viven en Mordor, la parte más desolada y miserable del mundo conocido, con el aire y la tierra contaminados y apenas otra vida que los orcos..., ¿quién quisiera vivir en un lugar como ese a menos que sea un malo terrible?. Con todas estas evidencias no nos cabe la menor duda de lo malísimos que son estos orcos y otras razas perversas que viven con ellos por los horribles parajes de Mordor.
Por el contrario, los buenos se ve claramente quienes son: hobbits, elfos, hombres e incluso los enanos, aunque éstos últimos rozan la sospecha por eso del tamaño y de por dónde viven (¿en cuevas?). Y está claro que son buenos por que todos son guapos, bien vestidos y con armaduras estupendas, tienen lujosos palacios donde todo es bonito y está limpio.
Por otra parte, la verdad es que planteándose un mundo así no es de extrañar que la inmensa mayoría de esas bestias horripilantes de los orcos y otras bestias allegadas se unieran en un esfuerzo conjunto para intentar acabar con esa minoría de lo más alto y encomiable (yo lo haría si fuese uno de esos orcos, ¿no?)…

…, aunque lo triste del tema es que a pesar de que orcos & cía. estuvieron a punto de hacerse con la victoria y acabar con una era de desigualdades sociales tan abismales, las clases superiores, siempre con mejor armamento, defensas y recursos en general, acabaron por imponerse (como siempre).
Anyway, por lo visto no soy el único que lo ha visto así (poco original que soy, qué le vamos a hacer). Como siempre, ya ha habido alguien antes que yo que ha pensado lo mismo, que esta trilogía no es más que una obra que muestra una clara devoción hacia una estructura social elitista tradicional (ver en la sección ‘Themes’ en http://en.wikipedia.org/wiki/The_Lord_of_the_Rings las opiniones de  David Brin  y Michael Moorcock).
Lo peor del caso es que parece que, después de tanto tiempo, las cosas no han cambiado tanto desde la era de la Tierra Media… y ni tampoco que vayan a cambiar (¿será parte de nuestra 'naturaleza'?).