Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

sábado, 31 de agosto de 2013

La tigresa de Jersey

Sucedió tal día como hoy, aunque hace ahora dos semanas de ello. Agosto británico con calorcillo pero sin pasarse, no mucho que hacer pero con todo el tiempo del mundo, ya que estaba 'de Rodríguez' en Londres mientras mi familia veraneaba en España. Serían sobre las doce y media del mediodía cuando por fin decidí salir de casa e irme a la calle. No recuerdo bien si me iba a la huerta, a jugar un partidito de squash, a comprar comida, o si simplemente me disponía a arreglar el jardín de delante de mi casa. Creo que sería esto último, ya que lo uno pudo conducir muy probablemente a lo otro. Y entonces lo otro ocurrió.

Nunca la había visto antes. Llevo viviendo en esta dirección desde 1997 y nunca hasta ahora la había visto, si no, seguro que me habría acordado. Cómo si no se podría olvidar alguien con semejantes formas tan exóticas o felinas, de esa forma de mirarme con descaro y desparpajo, y ahí mismo plantada, justo a la entrada de mi casa, jugueteando y acariciando las flores de mi jardín, sugerente, elegante, pero inocente a la vez. Me acerqué, por supuesto, me imagino que cualquier otro en mi lugar hubiese hecho lo mismo. Ella me vio, se volvió ligeramente como para no perderme de vista, pero siguió con su toqueteo de mis flores, aún cuando era más que evidente que yo era el dueño de todo aquello y que me dirigía hacia ella. Yo estaba inseguro de mí mismo, no sabía como reaccionar, ni creía que tuviera semejante suerte. Aún así, me acerqué más todavía. No dije nada. No creo que nada que hubiera podido decir en aquel momento hubiera hecho ninguna diferencia. Es más, posiblemente lo hubiese estropeado todo, de modo que permanecí callado, sigiloso, pero a plena vista, bajo el sol, y cada vez más cerca, más y más cerca. Nuestros rostros estaban ya a poco menos de un palmo de distancia, y el corazón me latía con fuerza, estaba nervioso, no sabía qué iba a pasar...

Entonces me decidí, no debía perder más el tiempo con aquel jueguecito, tenía que actuar de inmediato o perdería mi oportunidad (y ocasiones como ésa no se presentan todos los días). Saqué entonces el móvil y le hice una foto tan cerca como pude...

No le debió hacer mucha gracia por que se fue volando y no la he vuelto a ver desde entonces.


Euplagia quadripunctaria, también conocida como the Jersey Tiger moth.