Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

sábado, 12 de octubre de 2013

La verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad...

'Eso es mentira', oigo a veces cuando pregunto buscando la verdad. Y resulta que es mentira que era mentira, que la aseveración original era verdad, o por lo menos todo apuntaba en esa dirección...

Me cansa el tema. Pero a la vez me fascina. Te ves envuelto en una situación en la que se busca la verdad, la explicación final que se ajuste realmente a los hechos, que devuelva el sentido a la existencia,
y te das cuenta de que al final es mejor olvidar la verdad, o no intentar alcanzarla porque es realmente imposible. Y ésa es quizás la única verdad que podemos aceptar: la imposibilidad de llegar a conocer la verdad realmente (sólo sé que no sé nada).

Pero primero, ¿qué es la verdad? Si fuera algo real no existirían las discusiones, los puntos de vista, pero sin embargo debe de serlo ya que todo el mundo habla de ella y de cuando se nos oculta de una forma u otra, como si 'de verdad' existiera la verdad. Por otra parte, si uno intenta buscar las definiciones formales por ahí (la de Wikipedia sin ir más lejos), se da cuenta rápidamente que la verdad no es algo tan simple como parece. Ni mucho menos, es un concepto terriblemente complicado. Así que cuando le pido a alguién que me diga la verdad sobre algo, ¿cómo puedo saber si me está mintiendo cuando ni siquiera entiendo del todo el significado de lo que estoy pidiendo?
'A ver, cuéntame lo que pasó, y va y me cuenta lo que, desde su punto de vista, pasó. ¿Es esa la verdad? Igual coincide en apariencia con los acontecimientos, pero ¿y en sustancia?, ¿y en extensión?
- 'Ella se me acercó y me besó, pero yo la aparté considerando las circumstancias...'.
Defensor: 'Su señoría, según testigos presenciales, el acusado realmente pareció desprenderse de la señorita X justo después de besarse con ella'
Acusador: 'Su señoría, el testimonio de las señorita X indica lo opuesto, que en realidad fue ella la que se tuvo que separar del acusado después del beso. Además, los testigos presenciales estaban claramente bajo la influencia del alcohol consumido durante la fiesta, con lo que su versión de los acontecimientos es más que dudosa...'
Defensor: 'Su señoría, es evidente que la señorita X, cuya pareja formal se encontraba en la misma fiesta, negará rotundamente su participación voluntaria en el incidente, ya que ello supondría immediatamente un reconocimiento de su posible acto de infidelidad para con su pareja'...
Acusador: 'Su señoría, es de sobra conocido el carácter del acusado y bien sabido que en innumerables ocasiones en el pasado se ha visto involucrado en situaciones similares...'
Y así poco a poco se van descubriendo más y más detalles de una realidad, pero que no es la toda la verdad, y ni siquiera muy posiblemente nada más que la verdad. De ahí que podamos deducir que sólo podemos aspirar a saber una pequeña porción de la realidad/ verdad que buscamos. 

Por otra parte, lo que para mí me parece que es la verdad, para otro a mi lado no es más que un engaño. El ejemplo de las religiones: para mí es verdad que son un engaño; los religiosos sin embargo creen que yo vivo engañado porque no veo su verdad. Y lo mismo se aplica a la política. La izquierda contra la derecha (y viceversa), y el centro contra todos, aunque todos se crean con la verdad en sus manos. Me aburren los políticos cuando aprovechan la más mínima oportunidad para echarle mierda al adversario de turno, cuando recurren al discurso emocional para evitar que se les descubra el engaño. Si realmente intentaran decirnos la verdad siempre y en cada momento que fuesen cuestionados, no durarían dos minutos en el cargo: los buenos políticos no te dicen la verdad, ni toda la verdad, ni nada más que la verdad, ni mucho menos..., aunque por otra parte, ¿no se considera al ser humano como un animal político? ¿se le considera como tal porque está en nuestra naturaleza el mentir?

Enfín, por lo menos sí hay algo que puedo sacar en claro de todo esto, y es que descubrir que te han mentido duele. Como también duele a veces el descubrir la verdad. Y ese dolor sí es de verdad.