Aladierno: "Rhamnus alaternus", arbusto o arbolillo siempreverde, de apariencia tremendamente variable, se cría en todo tipo de terrenos, y es nativo de la región mediterranea. Truncado: (del verbo truncar), cortar una parte a alguna cosa; dejar incompleto el sentido de lo que se escribe o lee; quitar a alguien las ilusiones o esperanzas.

sábado, 25 de febrero de 2017

50 (I)

Los he cumplido. Y ahora parece conveniente hablar de ello, hacer un repaso. Aunque solo sea para mí, ya que creo que al final estas palabras se quedaran aquí, flotando en el vacío, sin que nadie más las lea, al igual que el resto del contenido del blog…

Hace poco más de una semana ya le estaba dando vueltas al tema. Quiero escribir al respecto, descargar ideas que se me acumulan, dejar espacio para nuevos pensamientos, o simplemente ordenar un poco el lio de ideas que están ahí.

Miro el blog y releo todos los artículos que escribí hace 10 años, cuando cumplí los 40. Esta lectura matutina ha sido una mini experiencia curiosa. La voy a usar como base para escribir sobre dónde estaba, dónde estoy, el camino que he recorrido desde entonces, y hacia dónde parece que se dirige todo esto. Quién sabe, a lo mejor dentro de otros 10 años me veo haciendo lo mismo donde quiera que las circunstancias me lleven… Me gusta la idea.

Al principio del 2007 me sorprendo al ver cómo todavía ni sabía de la existencia de la parcela de Obejo, ni de hecho siquiera si me iba a comprar algo. Fue en aquel entonces cuando mi mujer, como tantas otras veces ha hecho en su vida, decidió apoyarme en la idea de comprarnos un trozo de tierra por el sur, a pesar de que a ella lo que realmente le va es la vida en la ciudad, cerca de su familia y amigos (los del norte en particular). Me apoyó cuando me salió lo del zoológico, y seguramente en muchas otras situaciones de mi vida en las que sacrificó sus intereses por los míos. Quizás lo hizo porque realmente sus intereses personales no le “interesaban” tanto como su relación conmigo, ¿quizás por generosidad y amor hacia mí y/ o miedo a perderme? No lo sé con exactitud, y jamás podré saberlo: esas ideas sólo se encuentran en su cabeza y son personales e intransferibles. El caso es que ahora, 10 años más tarde, raro es el día que no le dedico algún tiempo a plantearme mi relación con ella. Este aspecto de mi vida nada más merece que le dedique un artículo por completo al respecto, así que lo dejaré ahí aparcado por ahora.

La parcela no sólo está comprada y construida ahora, sino que forma una parte fundamental de nuestra rutina anual: hasta ahora, y desde que la casa/ refugio se construyó, hemos estado yendo por allí por lo menos cada semana santa a pasar unos días todos juntos, y en otoño yo solo (o con Unai los últimos años). La parcela de Obejo ha servido también como refugio a mi hermano Pablo, cuyas circunstancias personales merecen una elaboración más detallada (otro artículo, vamos).

Los proyectos para la parcela siguen ahí, en mi cabeza, a la espera de que mis circunstancias personales cambien y les pueda dedicar más tiempo. ¿Los llegaré a realizar alguna vez? Tal vez nunca, tal vez la parcela desaparezca de mi vida al igual que lo ha hecho la huerta de Lesnes Abbey, la cual empecé también hace exactamente 10 años…

(continuará…)

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